Abstract & Overview
Con su poderoso sentido territorial y su intrincada red de edificios, jardines, huertas y canales, la ciudad palatina de la Alhambra es uno de los ejemplos más sofisticados de la arquitectura islámica, pero también un extraordinario modelo de arquitectura medioambiental ligada a una cultura material y simbólica no menos extraordinaria. Se trata de un modelo del que se pueden seguir sacando lecciones, que van desde la implantación rigurosa en el contexto y la ingeniosa relación con los recursos hídricos, hasta el uso de un catálogo de elementos restringido pero eficaz, y que pasa por el empleo de tipos medioambientales y estrategias de composición basadas en la organización por estratos, la porosidad, el uso de filtros, la profundidad, el uso de los espacios habitados como conductos termodinámicos y la sabia combinación de la inercia térmica con la ventilación natural.